III SEMINARIO INTERNACIONAL DE REPORTEROS DE GUERRA
Este evento fue celebrado en el Paraninfo de la Universidad de Málaga los días 4 y 5 de abril de este mismo año.
Una vez encontrado el dichoso aparcamiento (todavía nos cuestionamos el lugar elegido por "Estepona, Ciudad del Periodismo"), nos dispusimos con todo el entusiasmo que se puede tener a esas horas de la mañana, a escuchar y, sobre todo, anotar lo que contaban algunos de los más importantes periodistas de la guerra de nuestro país.
Nueve ponentes. De los cuales sólo dos eran mujeres.
Sería mentir si dijéramos que esto no nos sorprende. En absoluto. La contienda siempre fue territorio de hombres (¿no?). Y quizá tampoco nos asombró que estas dos corresponsales (Pascale Bourgeaux y Mercedes Gallego) fueran lo más interesante de todo el seminario.
Pascale Bourgeaux, fue la única periodista que consiguió entrevistar al sargento Gibson, aquel entrañable personaje, que temeroso de unos prismáticos, ordenó disparar contra el Hotel Palestina en Bagdad, asesinando a José Couso (cámara de Telecinco) y a Taras Protsyuk (cámara ucraniano de la agencia Reuters).
A pesar de los pobres medios técnicos con los que contaba el Paraninfo, pudimos visionar la entrevista. Testimonio que ayudó a aclarar muchos aspectos de este suceso.
Pascale Bourgeaux comentó la segunda muerte de Couso, es decir, la forma en la que el gobierno norteamericano ha tratado esta negligencia y, en consecuencia, la impotencia que sufre la familia.
Cabe mencionar una de las preguntas realizadas por el público. ¿Telecinco aprovechó la muerte de uno de sus cámaras? ¿Se hizo una vez más espectáculo de una tragedia?
Cierto es que la periodista evadió la cuestión de manera elegante; no obstante, nosotros pensamos que la cadena de televisión puso en juego su moral y aunque pueda considerarse de oportunismo sirvió como denuncia ante lo sucedido. Sinceramente, nos cuesta pensar lo contrario.
Por otro lado, Mercedes Gallego, habló de la situación que está viviendo actualmente la mujer en la guerra. Ésta se convierte en un elemento más de presión en el campo de batalla. Será siempre la más perjudicada en este tipo de conflictos, en los cuales la muerte es lo mejor que le puede ocurrir. 
Desgraciadamente, este tema no nos llamó la atención. Sí lo hizo el hecho de que este tipo de maltratos sean sufridos también por las propias soldados estadounidenses.
Ya lo dijimos anteriormente: la guerra es sólo para machos.
Además, en las actuales conflagraciones los menos afectados son los soldados. Las llamadas bombas inteligentes no aniquilan al “enemigo”. Sólo a inocentes.
En términos generales, todos los ponentes caían en las mismas conclusiones. Por esta misma razón, la mayor parte del público terminará creyendo las mismas “verdades”.
La verdad, la objetividad, las causas de una guerra, sus intereses, la maldita lucha contra el terrorismo, el show que supone un conflicto, las víctimas, etcétera.
Hemos de decir que este seminario lo hemos considerado algo aburrido. Quizá sea la mala organización. Tal vez el hecho de no poder apreciar bien las fotografías de un premio Pulitzer (Javier Bauluz), o a lo mejor el cansancio que supone escuchar una y otra vez las mismas anécdotas.
Algo que los une (a éstos, son los únicos que de momento conocemos): son periodistas antiguerra.
Es decir, odian las guerras y el sufrimiento que provocan…
Citaremos textualmente una bonita afirmación de Mercedes Gallego (nos resultó magnífica, aunque un tanto pretenciosa): “No quiero que el miedo a morirme me retenga en una vida mediocre."
No creo que debamos hacer reflexión alguna. Tan sólo citar otra, esta vez de Javier Espinosa (el cual nos dio una espléndida clase de cómo sobrevivir en la guerra): “El periodista de guerra es un privilegiado. Va porque quiere.”
Y añadimos: va porque en realidad le gustan las guerras, porque sabe que a pesar de los peligros tendrá más protección que un niño iraquí, que dormirá en un hotel y que tendrá un plato de comida.
Que sí, buscan la verdad, aún sabiendo que la objetividad no existe e intentan que el resto del mundo se entere de lo que está ocurriendo.
Pero, sobre todo, y no nos cabe ninguna duda, porque en el periodismo el prestigio no se obtiene de otra manera.
Por cierto… 
¿Qué fue de Jon Sistiaga?


Joya dijo
Como citaba el link hacia el que me he dirigido para acometer esta breve intervención: Sin comentarios.
Un texto correcto, pausado, genial...
Me encanta.
Totalmente de acuerdo en todo, por desgracia.
Un saludo.
Joya
10 Abril 2006 | 12:13 AM